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Elemento urbanos de babilón

Cultura


Capitulo 1.: la esencia del subte

Desde niño tuve una obsesión con los subtes. Veía el subte b huyendo hacia el obelisco y preguntaba a mi mama, quien me tenia agarrado de la mano, que pasaría si siguiera de largo.
Mi estación fetiche era Plaza Miserere en el A, iba al último vagón con mi hermana, me sentaba con las patas en el asiento, dando la espalda al rumbo hacia plaza de mayo e imaginaba que estaba en una montaña rusa.
De adolescente vi al “cabra” tocando unos tangos a la gorra en Florida y vi esa mirada que tenia el muchacho que nos cantaba tangos en Almagro mientras acariciaba sus piernas cubiertas a lo hippie.
Percibí en la recepción imaginaria la esencia del under: apuntar a uno mismo como si fuera su propio público, ir caminando por la calle haciéndose una auto entrevista y terminar con un escándalo a lo sex pistols en nueva york cinco minutos de ducha en invierno.
El camino del subte es similar pero el humano puede pasear por cada estación.
En Carlos Gardel extrañas el Abasto abandonado, ese que vi en realidad en el video de Fito Paez “mañana en el abasto” sin saber lo que era Sumo o resto.
Pueyrredon es el recuerdo de ir a Locuras para comprar las entradas para ir a ver a Flema.
Pasteur es la incertidumbre, el miedo a que termine el divague. Callao es el último jardín del edén antes de llegar a Uruguay. Donde me quedan tres cuadras antes de ponerle música reggae a pasar facturas y escaparme al baño para leer sobre fútbol.

Poemuffin

esta buenisimo lo q por solcito sm