Del mito al hecho, casi no hay trecho

0


Siempre hay alguien que habla de más. ¿Habrá sido así la historia?… Todo puede ser.

Bien, entonces supongamos que alguien que no sabía escribir pero con amplia imaginación le cuenta cierto relato a otro más pícaro (a un tal Hesíodo, archienemigo de Homero), nombres que sonaron mucho en la historia, aunque con pocos testigos actuales que certifiquen su existencia. De todas formas, y siguiendo este hilo delgado de suposiciones, la historia sigue sus pasos…

 

De este modo llegan a nosotros narraciones sobre la mitología griega y en algún tramo de ella se posan los versos sobre un tal Prometeo (dios del engaño, que “prometeó” mucho para un lado pero luego conformó a otro) que ante el todopoderoso Zeus, lo enfrentó y osó desafiarlo robándole el fuego sagrado (¿será que no se extingue nunca?) para entregarlo a los humanos para que estas pobres víctimas desamparadas pudieran asar la carne (imagínense)… Y aquí es donde la ira del dios de dioses olímpicos, castiga sin clemencia al hombre (a Prometeo nada, en su interior, aceptaba a quien lo desafiaba) enviándole a la “mujer”, (estábamos tan bien, decía alguien al pasar, pero la turba –bien que hizo- le selló la boca con un producto que no puedo mencionar por hallarme en una sección que no es la correspondiente).
Así llega ante hombres sedientos doña Pandora, cuya belleza y maldad eran merecedoras de adoración y temor (en ese orden), acompañada de una insignificante caja… Que obviamente a ningún hombre le interesó excepto a quien hizo aquel comentario pero que no pudo esbozar palabra.

Aquella caja que no se debía abrir, en manos de tal belleza que, mujer al fin, no pudo contra sus incontenibles deseos por saber, y al abrirla… Todas las maldades posibles escaparon, desparramándose por los cuatro vientos y generando todo tipo de pestes, sufrimientos y desastres (la pérdida de la capa de ozono, la poda de bosques y selvas, la contaminación ambiental, la fiebre del oro, el box como deporte, la globalización, la legalización de las tragamonedas, la creación de hipermercados, los peajes, los impuestos, etc.). Ni lerda ni perezosa, cuando Pandora se da cuenta del error que ha cometido cierra la caja sin percatarse que dentro quedó (sin poder o sin querer salir) la Esperanza, control del futuro y el poder. Hoy día se puede asociar a determinadas personalidades que podrían haber hecho uso de este material, pero no hay precisión en esta información (información que escriben ellos, justamente)…

Lo cierto es que Pandora mientras se pintaba los labios frente a un espejo que le sostenían decenas de hombres fascinados, recapacita y, tras sumirse en una profunda concentración, decide… pintarse las uñas también.

Simultáneamente, Zeus, que miraba los acontecimientos en pantalla color 157 pulgadas, en eso ve como se iban multiplicando las mujeres y posa su vista en una que le llamó la atención (Alcmena)… Producto de la deslealtad hacia su esposa Hera (como la asoció con tiempo pasado… no sintió culpa) con aquella humana nacía Heracles (Hércules) quién con toda la fuerza del mundo, logró atrapar todas las maldades que se escaparon de aquella caja (abierta por Pandora) pero, no pudo guardarlas porque la caja no aparecía… ¿Qué hizo Hércules entonces?… Las escondió bajo la tierra (que no era más que Gea que adoptó esa forma y quedó intoxicada debiendo ser internada por un período prolongado en una clínica del Olimpo, sufriendo por un largo período, el síndrome de abstinencia).

Hércules siguió su destino, llegando en el momento justo, desplazó a la horda de hombres enloquecidos por la belleza de Pandora y se fugó con ella… (con la horda). Pandora, con el ego por el piso, dispuesta a cortarse las venas con la caja (si la hallase) se sorprende con una figura esbelta que se acerca a ella…

Era nada menos que Xena, quien (según comentarios de aquel al que le sellaron los labios pero, que gracias al fuego milagroso y al vapor que genera un líquido en ebullición, pudo despegar) hacía poco había sido abandonada por Gabrielle. No fueron necesarias muchas palabras… sólo se miraron, se tomaron de la mano y corrieron por los prados… hacia el Olimpo (como en toda película donde hay una mujer.. Xena, para no ser menos, cayó un par de veces).

La historia tiene tantas versiones… Esta es una más de ellas. Créanlo o no…

Antídoto, tataranieto no reconocido de Zeus, acá en la tierra como en el cielo.