El Blog de Dios

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Salud, hijos mios. Nos reunimos hoy aqui, delante del monitor, para que os relate la biblia a ustedes que no tienen tiempo para escuchar la sagrada palabra, seguramente mas ocupados chateando por msn o tirando piedras los domingos en la cancha. Muchos de uds jamas han leido el buen libro y si lo han hecho no lo recuerdan porque estan en cualquiera todo el dia. Pero hoy no os vengo a hablar del sagrado libro, sino del sagrado diario, quien una vez mas desafina completamente con lo que parece haber vivido el resto de la turba iracunda. Dijo Moises: ¿a que show fuiste bobo?

Primero fue la luz, despues la revista del domingo y despues las faltas de hortografia. Si bien sobre gustos no hay nada escrito, no es la primera vez que el gran diario argentino tiene una extraña sensacion de eventos que para la mayoria del publico (entre el cual me incluyo) el show fue muy bueno, por no decir excelente. El antescedente directo es Easy Star All Stars; nose que esperaban, una nave espacial y que baje David Gilmour con la remera de greenpeace; la cuestion fue, a mi entender, se les fue la mano con la critica. La version 2.0 es para madness. Escuchad sus palabras:

“Puntualmente británicos, los Madness subieron a escena a las 20.25, tal y como estaba anunciado. This is the heavy heavy monster sound y arrancó la instrumental One Step Beyond, y con ese tema el show se perfilaba como algo notable. Pero no. Lamentablemente, en nuestro país el grupo fue injustamente estigmatizado por sus detractores como banda sonora de fiestas de casamiento y los únicos temas que fueron festejados con unos salitos eran algunos (no todos) de los hits que, seguramente, venían un rato antes del carnaval carioca 1986. Y la incomunicación con la gente le jugó en contra a la banda que, entre la autoparodia y cierto desinterés, mostró algo de dispersión. Así pasaron la triste My Girl, o la simpática Embarrassment, aunque fue con House of Fun cuando se logró un pogo (sano, claro) de importancia. Lo extraño es que Our House, el único tema gran gran éxito que los londinenses tuvieron en su historia (aunque lograron meter 20 hitazos entre los primeros puestos de los charts), pasó inadvertido. No así It Must Be Love, que minimizó la brecha padre-niño. Para el final del set, los muchos fans del ska y Madness tuvieron un pequeño dulce con la segunda versión de Prince Buster de la noche, y la excelente Night Boat To Cairo.”

Amen.