LA VERDAD DE LA BIBLIA

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Por Injahman

El movimiento Rastafari, como cualquier otro, tiene sus contradicciones. Una de ellas, está emparentada con la relevancia que los Rastas del mundo le otorgan a la Biblia. Mientras algunos proponen el estudio estricto de su prosa, otros entienden que no debe ser “tomada al pie de la letra” o interpretada literalmente.

Aquellos que advierten sobre este cuidado, afirman que este libro santo ha sido modificado en su narrativa original con conceptos convenientes a los fines dominantes de los hombres blancos.

Esta parte de la comunidad Rastafari, asegura que los escritos originales de la Biblia fueron redactados por los primeros hombres que habitaron África, los hombres de piel color negra, y que la iglesia romana ha distorsionado y reescrito sus pasajes originales buscando la supremacía de un Cristo blanco.

Por otro lado, hay teorías que establecen que la Biblia actual es una versión reescrita y modificada de un antiguo documento egipcio llamado “el Libro de los Muertos”.

Parte de este material, conformado por papiros de muy antigua data, ha sido hallado por el historiador Ernest Wallis Budge en 1895, cuando investigaba tumbas y sarcófagos de los antiguos faraones. De acuerdo con su tesis, los jeglorificos del Libro de la Muerte, se remontan al año 4000 antes de cristo, convirtiéndolo en la primera edición publicada de la Biblia.

El libro de los Muertos es una serie de oraciones, himnos y cánticos dedicados a la divinidad egipcia Osiris. Los faraones estaban obsesionados con la importancia de la reencarnación y de la nueva vida tras la muerte terrenal. Por esa razón es que son reconocidos como exitosos embalsamadores.

A pesar de conocer el carácter inevitable de la muerte, los egipcios confiaban en la gracia de Osiris y en la vida eterna que esta confería. La leyenda cuenta que fue un buen rey y que murió asesinado por sus enemigos, quienes lo desmembraron en pedazos.

Entonces, su hermana Isis, halló las partes de su cuerpo y lloró sobre ellas logrando que se ensamblaran de nuevo, confirmando así la presencia e inmortalidad del rey asesinado.
Este acto de resurrección provocó admiración entre sus seguidores, quienes escribieron oraciones y poemas para conseguir el mismo efecto renovador. Estos son los documentos que constituyen el Libro de los Muertos y que fueron depositados en la tumba del faraón junto a su cuerpo mágico.

La similitud entre este libro y la Biblia, es que el primero se basa en las plegarias y pedidos de salvación a Osiris y Ra, el dios del sol; a la vez que las plegarias de los cristianos y judíos de ambos testamentos buscan el juicio final que les otorgue la vida eterna.

Quizá lo más interesante sea que el uso del Libro de los Muertos, que reclama la reencarnación o la salvación por medio de un renacimiento, concluyo con la venida al mundo de Jesús. Según el mismo Budge, el libro parece haber empezado a desaparecer cuando los griegos penetraron en Egipto. Sin embargo, su desaparición total se produjo cuando los egipcios empezaron a abandonar a sus deidades para seguir a Cristo.

Cuando se convencieron de que el Mesías tenía el poder de la resurrección, pero en forma espiritual, se dieron cuenta de que la momificación era inútil y que por tanto, el Libro de los Muertos, también.

Pasados varios años desde que se produjeron los verdaderos acontecimientos de la crucifixión y la resurrección, la versión bíblica del Rey James, publicada en el año 1611 después de Cristo, y actualmente una de las más aceptadas, se ha propuesta establecer la idea de una supremacía blanca o europea antes que educar con la verdad. Y en gran parte lo ha logrado.

Por este motivo, las disidencias que Rasta tiene con la Biblia actual surgen de la letra de la misma, como por ejemplo, cuando ésta justifica la existencia de esclavos trabajando en los campos por haber sido “ hijos maldecidos”. También, estas diferencias radican en la ignorada realidad científica que propone el origen de la existencia del hombre en Afrecha, para horror de los defensores de la cristiandad anglosajona. Eso sin mencionar la primera lengua utilizada por el hombre, el arameo, de raíz indiscutiblemente africana. Los distintos estudios realizados por historiadores y paleontólogos hablan de un hombre original surgido del continente negro que por distintas vicisitudes emigro a otros lugares del mundo, adaptando otras costumbres y fisonomías de acuerdo a las exigencias de un medio ambiente distinto al primario.

El concepto de Rasta es el que determina que la Biblia es un libro de historia, del que se trasluce que la civilización originaria del mundo descendió a lo largo del Nilo para establecerse en el Norte de África, en lo que sería la comunidad egipcia. Aunque muchos piensen que sus protagonistas son caucásicos, la lógica demuestra lo opuesto al confirmar que si el primer hombre, Adan, provino de África, debió ser necesariamente negro.

Por otro lado, las pinturas y esculturas provenientes de Egipto lo confirman, sin hablar de los párrafos bíblicos en los que se hace referencia a la piel oscura y el pelo ensortijado de los primeros habitantes del mundo.

Ocurre, según Rasta, que muchas de las imágenes que se desprenden de los relatos de la Biblia y que aparecieron en la edad media, fueron consecuencia del influjo imperialista del poder europeo que, por medio de recursos psicológicos y educativos, formo a artistas y escritores bajo el concepto de que Dios era a su semejanza. A pesar de esto, las primeras impresiones graficas de Jesús lo ilustran como una persona de tez oscura. Estas pruebas se encuentran en muchos museos y colecciones de arte de la Europa antigua, especialmente en España y Portugal.

Una de las obras más famosas que enseña a Cristo Negro es la Kwerata Re’esu, pintura que muestra a Jesús con la corona de espinas. En un determinado momento de la historia fue uno de los símbolos más sagrados bajo el cual los altos oficiales etíopes juraban su lealtad al emperador y la nación, y que muchas veces iba al frente de las batallas como estandarte de valentía.

El icono muestra al Mesías como un nazareno de piel morena con dredlocks bajo la corona pinchante. La pintura fue robada por el general británico Robert Napier, quien tomo por asalto el palacio de Magdala en 1967 provocando el suiciudio del emperador Teodoro. Con la ayuda del entonces Director del Museo Británico, Richard Pankhurst, el general Napier, saqueo el palacio y, además de profanar el Kwerata Re’ esu, tomo el Kebra Nagast, el libro sagrado de Etiopía, y los cetros reales del emperador derrocado y muerto. Obviamente, no fueron esas las únicas reliquias religiosas robadas.

Tiempo más tarde, la corona británica devolvió la única copia del Kebra Nagast y los cetros robados, pero la pintura del cristo negro, el Kwerata Re’esu aun está en poder de los descendientes de Pankhurst, el administrador del museo.

La virgen negra de Polonia llevando en sus brazos a un niño negro es, según el papa Pablo I, el icono más sagrado del catolicismo. Incluso en los museos rusos se exhiben pinturas pertenecientes a las antiguas familias reales donde los personajes bíblicos, incluido Pedro, aparecen con su piel oscura. Las bases para asegurar que el hombre original era negro, de ninguna manera va en detrimento de las demás razas, sino que, responden a aspectos físicos constatados por la historia y el estudio científico. En la actualidad, son pocas las sectas que proclaman la supremacía negra como parte de la doctrina de Jah.

Definitivamente, Rasta ve a la Biblia como un informe histórico de la raza africana, de los verdaderos niños de Israel. En 1993 se publico el libro Estudio Original de la Biblia como Patrimonio Africano, donde las numerosas imágenes y referencias extraídos del documento sacro prueban la teoría de que es el libro de la historia de la raza negra por excelencia.

Pero dentro de las distintas corrientes Rastafaris, están aquellos que entienden que la veneración de Jesús no tiene relación con la obediencia que se le debe a su Majestad Imperial, Haile Selassie. En esta opinión, hay una clara contradicción. Ya que la mayor parte de la comunidad Rasta ve a Selassie como la figura del renacimiento de Cristo, de lo que se desprende que el máximo emperador es considerado como la segunda encarnación del maestro Jesús.

Esto quiere decir que la primera vida de Cristo sirvió como guía no sólo para sus contemporáneos, sino para aquellos que luego vinieron y que ven en la actualidad sus acciones y valores en la persona de Haile Selassie. Leer la Biblia significa adquirir la experiencia y el conocimiento de lo que pasaba en aquellos días para poder ser aplicada a los tiempos actuales. En vez de escuchar la predica conductista de misioneros y sacerdotes, Rasta propone leer el libro sagrado como una novela, del principio hasta el final, para apreciar su poesía y extraer de él la mayor sabiduría. La lectura de la Biblia es personal y refleja la comunicación que cada hombre tiene con Dios.

El estudio de la Biblia fortifica la fe mediante la aplicación de la inteligencia, el uso de la interpretación y el constante anhelo de conocer la verdad; la verdad de la vida, la verdad de Jah Rastafari