Tormentas en el Imperio

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El Mississippi es una zona explorada e invadida por primera vez por España, en 1539. Pasó de manos en varias ocasiones, en 1680 Francia toma posesión para cederlas a Gran Bretaña en 1763,luego de la Guerra de los siete años, excepto Nueva Orleáns situada en el actual estado de Luisiana, que mediante un pacto comercial secreto, es otorgada a España.
Llega la Guerra de la Independencia estadounidense en 1781 y la situación se pone tensa con España trabando la libre salida al Golfo.
Finalmente Estados Unidos compra Luisiana y otros territorios a Francia en 1803.

Desde sus comienzos esta zona, de la misma manera que Cuba, Haití y Jamaica, fue punto de confluencia y explotación de población africana sustraída por la fuerza de su continente, aproximadamente 13 millones de personas en toda América, cifra gigantesca teniendo en cuenta la población mundial de ese momento. La industria del algodón era la explotación más significativa. Debido a la importancia que tenía para la economía, la esclavitud era legislada y reglamentada con rigurosa “conciencia”.

Para abolir la esclavitud hubo que esperar muchos amagues, en 1810 Estados Unidos anunció que la trata era ilegal, sin embargo recién en 1865 cuando termina la Guerra Civil, el anuncio fue algo más serio, aunque la diferenciación discriminatoria permanecerá en Estados Unidos hasta la década de 1960 en que finalmente un ciudadano negro puede viajar en el mismo medio de transporte que un blanco, o compartir el mismo salón de enseñanza. En ese tiempo Jamaica lograba independizarse de Gran Bretaña.

Una célebre película te mostró que Mississippi estaba en llamas, un ícono sobre la injusticia aceptada por parte del pueblo que no la sufre.
Y sigue sonando actual, si querés que suene místico decíle Ira de Dios, querés ser más pragmático, es la guerra que el hombre le hace a la Naturaleza.
Resultado. Devastación.

Irónico, que los primeros en ofrecer ayuda humanitaria a los pobres estadounidenses que sufren esta injusticia (en su mayoría, negros) sean los archienemigos del Imperio, Irán, Cuba, Venezuela.

La ironía burda es la herramienta preferida para justificar lo injustificable, escúchalo a George W. Bush y tratá de no vomitar.
Según él la Guerra en Irak ya terminó. Cómo se les ocurre entonces seguir muriéndose de esa manera en un país que él sentencia, vive en paz.

La paz de sus dominios, invulnerable bastión de un Imperio que sangra por las venas de los más indefensos, una vez más.