Hiroshima

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60 años del hecho bélico más fulminante y decisivo para la humanidad

“Códigos de guerra reclaman el gran imperio y sus lacayos. Sin embargo ..”

El 6 de agosto de 1945 la ciudad de Hiroshima fue arrasada por la explosión de la primera bomba atómica lanzada contra una población civil. Tres días más tarde la ciudad de Nagasaki sufrió un destino similar. Estos dos trágicos hechos marcaron de manera irreversible la vida en el futuro de los hombres.

Hiroshima, es antigua ciudad de la isla del Japón, ubicada en una importante bahía. La ciudad se fundó en 1594 sobre seis islas del delta del río Ota. Tuvo un rápido crecimiento como ciudad comercial y, a partir de 1868, se estableció en ella una base militar. El mando supremo aliado, luego de la detonación informó que 130.000 personas murieron, fueron heridas o desaparecieron, y más de 177.000 perdieron sus hogares. La población de Hiroshima en 1940 había sido de 344.000 habitantes. La explosión arrasó más de 10 km2 de terreno, cerca del 60% de la superficie de la ciudad. Cada 6 de agosto desde 1947, miles de personas participan en una ceremonia multiconfesional en el parque de la Paz, construido en el lugar en donde explotó la bomba. En 1949 el gobierno japonés nombró a Hiroshima, santuario internacional de la paz.

El 9 de agosto de 1945, tres días después de que Hiroshima fuera destruida, un avión de las Fuerzas Aéreas estadounidenses lanzó otra bomba atómica sobre Nagasaki, mientras la Unión Soviética invadía la Manchuria.

Aproximadamente la tercera parte de la ciudad quedó destruida y unas 66.000 personas murieron o resultaron heridas. Los sobrevivientes de los dos ataques fueron condenados a la exposición radiactiva.

Cuando es absorbida por el cuerpo, la radiación nuclear puede provocar graves daños. Si la explosión ocurre a gran altitud, el radio en que se producen estos daños es menor que el de los daños por incendios y por la onda expansiva o que el de las quemaduras por la radiación térmica. Sin embargo, en Japón, debido a la radiación murieron más tarde muchas personas que estaban protegidas de la onda expansiva y de las quemaduras.
El presidente estadounidense Harry S. Truman permitió que se lanzaran estos dos artefactos porque, según explicó, creía que así se podrían salvar miles de vidas…

60 años después, la Paz sigue esperando