IL PAPA E MORTO

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Por Ijahman


La segunda crucifixión

Realmente fueron dos o tres días desgastantes en el que el mundo se paralizó y espero atentamente la partida celestial de Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II. Horas en las que seguramente las distintas mafias tramaron asesinatos con más impunidad que la habitual y en las que los políticos sacaron sus trapitos sucios a la calle sin temor de que la prensa los descubriera in fraganti. Por que toda la atención se la llevo este personaje místico, que para muchos ya debe estar a la derecha del más grande, aunque más de una vez haya desoído sus enseñanzas y preceptos fundamentales.
Se murió un Papa más y los quinieleros se tocaron los huevos una y otra vez y hasta se volvieron cristianos rogando por que no saliera el 88, ni mucho menos el 47. ¿Será así la fe?, que necesita de muertos famosos para recobrar vigor, o solamente necesitará de enormes operaciones de prensa para lograr que en menos de dos horas los vuelos a Roma se agoten y se sobrevendan pasajes por el triple de su valor. ¿Sera tan asquerosamente cholula la fe? Sera.

El Papa Juan Pablo II viajo y viajo y viajo por el mundo con el afán de evangelizar, de peregrinar. Pero sinceramente jamás escuche que haya ido a algún sitio en especial para alimentar o solucionar el problema de la pobreza o la violencia. Muchos podrán decir que no es esa la tarea de la iglesia, que para eso esta el estado. Me pregunto entonces, ¿Para que está la Iglesia? ¿De que sirven las religiones? La misión principal de Jesús en vida no fue la de evangelizar, sino la de mejorar al hombre en su espíritu, en su comportamiento, en su ser más intimo. Créanme, a él no le importaba el dogma. El se preocupó por que nadie sufriera a costo del beneficio de otro. Sino lean la Biblia. El se propuso mejorar a la especie humana y, aunque no lo consiguió, dejó por sentada su misión que –repito- no sólo fue la de evangelizar o crear un nuevo culto, sino la de erradicar la maldad y podredumbre del hombre.

Después de tantos siglos, nos encontramos con que la muerte del 264º Papa de la historia ha desatado la hipocresía más generalizada en los devotos que estaban escondidos y que criticaban el “desaccionar” constante de un Papa complaciente con el establishmet. Nadie niega que Juan Pablo II haya sido una persona generosa, pero es necesario decir que recibió en su casa a la crema del mundo, pero a la crema que esta más podrida y que se alimenta de las coimas del anticristo, ese enemigo eterno de la iglesia católica. ¿Será entonces como dice Rasta, que el Papa y la Bestia son la misma persona y que el poder de Roma es la cuna de la corrupción y la imagen viva de la nueva Babilonia? Posiblemente, aunque también dentro del ámbito Rastafari he escuchado palabras de consuelo por la muerte del Santo Padre, cosas que yo no esperaba, por que esas voces minan los estamentos de una fe autentica que se autoproclama además como un edificio político y social, que santifica a sus líderes por sus acciones y no por sus milagros.

Este efecto inesperado también fue recogido por The Jamaican Observer, uno de los diarios más importantes en la isla caribeña, que publico en sus páginas: “Como era de esperarse, hubieron reacciones encontradas en Jamaica ante la muerte de Juan Pablo II. Menos del cuatro por ciento de la población de este país es Católica Apostólica Romana y –sin ninguna duda- muchos de ese 96 por ciento restante es hostil hacía esa fe. Aun así, la muerte del Papa Juan Pablo II ha evocado un sentimiento de compasión por grupos de los que no se esperaba tal reacción”. Particularmente, no creo que a Marcus Garvey le hubiese importando la muerte del Papa, aunque en la historia de los sucesivos reinados papales hayan existido tres santos padres de raza negra y africanos, Víctor I, Melquíades y Gelasio I, por si a alguien interesa saber. No me atrevo ni siquiera a pensar en la posibilidad de haber existido una actitud simpática por parte de Bob Marley (si caminase aún sobre la faz de la tierra) ante el deceso en “cámara lenta” del patriarca romano que fue transmitido en vivo –valga la contradicción- y en directo como si fuera un partido de fútbol. Estuvimos como idiotas esperando que cierren una ventanita, apurándonos a ir al baño no sea cosa que se muera mientras estábamos meando.
¡Déjense de joder! Escuche a tantos hablar bien del Papa esta semana que me sentí como el cruel más grande al recordar que el no pudo ser ajeno a la muerte de su antecesor, que duro poco más de 20 días en el trono y que fue sospechosamente muerto por seguir las enseñanzas del verdadero credo. Me sentí mal, al hablar de él como aquel que jamás hizo nada por impedir una guerra y por creer que fue más importante la pérdida de Lennon o Ghandi. Y hasta me miraron de reojo al hacer el famoso chiste de “Carlos Carlitos”, ese argentino que es conocido en todo el mundo. ¡Hasta Fidel Castro reconoció que el Papa era “su mellizo ideológico”! ¡Por Dios! (frase jamás tan bien utilizada)

Menos mal que esta Diego, que a pesar de estar en quiebra, mantiene su postura y sigue insistiendo en eso de que con el revestimiento de una pared del vaticano se le da de “morfar” a toda África.

Señoras: ¡lloren, desahóguense arrodilladas en la Catedral Metropolitana! Y junten valor, por que a la salida de misa van a tener que esquivar a más de diez chicos semidesnudos que le van a pedir limosnas. Y ahí tienen que ser fuertes para evitarlos, Ahí tienen que demostrar que son más cristianas que nunca. Por que lo que estos chicos necesitan es la palabra, que alimenta pero no llena panzas, que enseña sin dejar enseñanzas, y que reconforta sobre cartones que sirven de colchón. Sí, sí…también quédense tranquilas por Don Saúl, que gracias a la pelotudez más reverencial de nuestra Justicia va a poder viajar con toda la gala a la asunción del nuevo mandamás, allá cuando el humito blanco emane de un horno del que ya nadie se acordaba. Si la Santa Sede una vez perdono a quién pretendió asesinar a Juan Pablo II, por que no va a recibir ahora al destructor intelectual de todo lo bueno, de todo lo “santo”.

Puede ser que el Papa haya contribuido a derribar el muro de Berlín y que haya sacado del pobrerío a Polonia gracias a los constantes convenios secretos de una fuerza mayor que no es la celestial. Y hasta por ahí –si me agarran distraído- hasta me creo que nos evito una guerra con Chile. Pero de lo que estoy seguro es que quiso emular a Jesús, al menos en su momento final. Por que al igual que en la crucifixión, él también vivió la agonía de una muerte que tardó en llegar y que fue presenciada por curiosos, turistas y representantes de otros credos enemigos. Y también consiguió que muchos católicos escondidos salieran de sus “cuevas” y se declararan devotos firmes de la fe, reafirmando su condición de creyentes, a pesar de la vergüenza y la hipocresía con que cargan tal condición. El logró, aunque sea por un rato, que la familia cristiana se reencuentre nuevamente reunida por la desgracia y la promesa de la venida un nuevo Mesías. Nadie puede negar que su misión evangelizadora al final fue exitosa.

Habrá que ver entonces quién escribe esta nueva parte de la Biblia que se sumara a la discordancia de los cuatro evangelios existentes en el Nuevo Testamento, y que –seguramente- tendrá vigencia hasta que llegue un novedoso líder de una nueva religión ofreciendo los mismos milagros que la Iglesia Católica, al mismo precio, pero a pagar en cuotas.