Rey jesús, el Simple

0


Yo Agabo el Decapolitano, he comenzado esta obra en Alejandría el año noveno del emperador Domiciano y la he acabado en Roma en el año décimo tercero del mismo. Entre el año 89 y el 93 después de cristo. Es la historia del hacedor de maravillas, Jesús, legítimo heredero de los dominios de Herodes, rey de los judíos, que en el año quincuagésimo del emperador Tiberio, fue condenado a muerte por Poncio Pilatos, el gobernador general de Judea. De las muchas hazañas de Jesús, no fue esta la menos fabulosa, aunque sus ejecutores certificaron su muerte después de una crucifixión normal, y lo pusieron en una tumba, volvió dos días después al lado de sus amigos galileos de Jerusalén y los convenció de que no era un espectro, luego dijo adiós y desapareció de modo igualmente misterioso. Hijo de María, descendiente de Michal de Hebrón, heredera de la casa de David y de Antípater primogénito de Herodes, Rey de los judios, vasallo del imperio romano, autor de la matanza de Bethlehem entre otras y asesino de sus hijos. Antípater fue degollado poco antes del nacimiento de Jesús acusado del cargo de sedición en contra de Herodes. Jesús es ahora adorado como un dios por una secta conocida como los crestianos gentiles.
Crestianos es el nombre de los cristianos, es decir “seguidores del rey ungido”. Crestianos significa seguidores del Chrestos, o el buen hombre. Bueno en el sentido de simple, integro, llano, auspicioso y por lo tanto es un término menos sospechoso para las autoridades que “cristianos”, porque la palabra “cristos” sugiere desafío al emperador, que ha expresado su intención de aplastar de una vez por todas el nacionalismo judío. Por supuesto, “chrestos” puede usarse en el sentido peyorativo de “simple”. “Chrestos ei” “que hombre tan simple eres” fueron las palabras exactas que dirigió desdeñosamente Poncio Pilatos a Jesús la mañana de la crucifixión. Si Jesús predicó desde la simpleza, y habló de igualdad, de solidaridad y de amor entre los humanos, revelándose al imperio de turno, sin ejercer la más mínima violencia sobre ninguno de sus detractores y ni represores, ¿como se entiende que poco tiempo después, ese mismo sistema que aún hoy gobierna al mundo, se haga dueño de su mística y tergiverse su mensaje, para decidir como un juez divino, cual es el bien y cual el mal? Aún vestido con sus prendas reales fue conducido a la ciudadela de Herodes, la Torre de Fasael, que era en ese entonces el cuartel romano. Allí lo desnudaron y lo sometieron a la flagelación preliminar, que es parte inseparable de la crucifixión. Luego fuera del cuartel se reunieron junto a los soldados una multitud silenciosa, formada sobre todo por mujeres, los condenados encabezaban la columna en un estado lamentable, Jesús rengo al punto de arrastrarse, Dysmas había perdido varios dientes y Gestas la visión de un ojo. El capitán colgó del cuello de los tres prisioneros la correspondientes declaraciones de crimen, y les hizo cargar al hombro los travesaños de sus cruces de terebinto, la madera que en Galilea se considera de mal augurio. Una vez crucificados, Jesús, que había quedado al centro, con Dysmas a su derecha y Gestas a su izquierda, rezó una plegaria “Padre del Cielo. Perdónalos. Su único pecado ha sido la ignorancia”. A la novena hora Jesús lanzó un grito terrible y un espasmo final lo sacudió. Jesús estaba muerto. María, su madre fue la última en marcharse del Gólgota. Fragmentos del libro Rey Jesús, adaptado por Santi