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Seria un poco necio olvidar que llevamos un largo tiempo esperando que muchas cosas prometidas se modifiquen, pero la espera no tiene la culpa Lo sabio, si es cierto que lo sabio es lo certero, es determinar a quien esperar y por que. De lo contrario, estimularemos decisiones arbitrarias y prepotentes, frutos indeseables de la no espera. Hoy podemos observar como en nombre de la reflexion rapida se destruyen pasados valiosos, se enmascaran presentes insostenibles y se hipotecan futuros que se dejan de luto perentoriamente. Como una especie de una no tan nueva cultura zapping que lleva a algunos a tener una vision histerica y superficial de todas las cosas en general y de ninguna en particular. Conviene recordar que cerrar los ojos no hace la noche y que vivimos en un tiempo en el que si nos quedamos dormidos en un sillon o en un banquito, a las horas nos estaran velando. Los meses y los años no cambian por decreto sino simplemente por el paso del tiempo … y de la espera. Las uñas, los sorteos, el pasto y tantas otras cosas no serian posibles sin la espera. Los motores frios, la fruta verde y los aviones sin limpiar son el producto de la no espera. No se trata de defender los botones de la camisa, la afeitada y el semáforo como refugios minimos para pensar. Pero si debemos resistirnos a que se los asocie con la perdida de tiempo. No aceptemos la espera mentirosa, la que proponen quienes la utilizaran para postergar nuestros reclamos de justicia y cambios verdaderos. Porque de esta filosofia brotan resentimientos que nos llevan a olvidar la emocion de una espera de amor. Esa espera que es un delirio, que se convierte en alucinación cuando el ser amado no llama, no llega, o no viene. Y uno cree reconocer en cualquiera la voz, o la silueta. Esa espera que uno imagina acortar llegando con retraso y que, ante la ausencia, solo da como resultado llegar adelantado. Aunque mas no sea por esto, defendamos la espera. Porque en toda espera hay tambien un acto de fe, de ilusion y de esperanza. Fragmentos tomados de Revista txt – Adolfo Castelo.